sábado, 27 de marzo de 2010

Con el corazòn hecho pedazos!!

Cuando uno no ha experimentado amor, confianza, lealtad durante la vida se entrega entera a la persona que dice amarte, uno entrega su mente y su corazòn entero, esta uno tan necesitado de que alguien te diga que te ves linda o que sos querida e importante que olvidas que el mundo existe y centras tu vida en esa persona. Cuando esa persona tambièn te falla y se va, cuando dice que se va por lo que eres, por todas esas consecuencias que son regalo de un pasado que nunca deseaste tener, cuando se va apesar de que has tratado de buscar ayuda para vos y para los dos, cuando aùn asì se va, el mundo se cae y el corazòn te queda hecho pedazos.
Uno siente que le arrancan las entrañas y que ya nada tiene razòn de ser, uno trata de seguir, de levantarse todos los dìas y de continuar pero tu corazòn ya no manda òrdenes al cuerpo para que este funcione.
Yo he sentido en mi carne el dolor de ser traicionada una y otra vez a lo largo de la vida, yo he estirado la mano para que me la sostenga el ùnico que no me falla.
Aunque digan que ahora no puedo hacer nada de lo que hacia porque tengo responsabilidades especiales y eso me tiene atada, aunque digan eso no es cierto. A mi nadie me tiene amarrada, a mi me transformò el Señor, yo sè que es levantarse y por fin empezar a continuar, yo sè la diferencia entre pecar y vivir en el pecado, yo sè cuando hay que pedir perdòn. Pero tambièn sè cuando hay que poner lìmites y cuando uno debe poner un alto y decir a quienes se dejan usar para mal un no rotundo a lo que te estàn diciendo, no yo no soy una mala mamà, no yo no soy una mala esposa, no yo no soy una mala persona. Hay que saber decir no. Mi corazòn hecho pedazos, remendado y con cicatrices gigantes sigue latiendo, por la obra y gracia de mi Señor.

jueves, 25 de marzo de 2010

Los buenos dìas te dan felicidad, los malos dìas te dan experiencia, ambos son esenciales para la vida!!!

La experiencia sòlo la dan los años, eso tambièn lo he aprendido con el tiempo, cuanto màs dìas vivo màs aprendo, he aprendido a que no todos tus amigos lo son de verdad, he aprendido a que no todos los lugares son lugares seguros, he aprendido a que tenemos familia espiritual aunque no sea sanguìnea, he aprendido que del pozo màs profundo puedes salir si estiras la mano y miras el cielo, he aprendido a que todo lo que pasa en la vida tiene una razòn de ser, un por què y un para què, he aprendido a que Dios escribe recto en los renglones torcidos de nuestra vida.
Sòlo los años me han dado la oportunidad de ver con ojos de amor lo que nunca pensè poder amar, sòlo los años me han permitido apreciar hasta el detalle mas minusculo de cada cosa y de cada ser.
Por las cosas que han pasado ahora aprecio acostar a mis hijos cada noche y lo hago como si fuera la ùltima, porque uno nunca sabe cuando serà la ùltima noche que acueste a uno de sus hijos. Disfrutando con ellos dejè de discutir por juguetes en el suelo, por pantalones rotos, por trastes en los cuartos, por ropa debajo de la cama, sòlo disfrutàndolos y sabiendo que podrìa ser nuestra ùltima tarde, mañana o noche juntos, sòlo asì empecè a deleitarme de todo, poner mi atenciòn en las cosas importantes y dejar de lado lo tribial...
Yo quisiera hablarle al mundo y explicarle por què hay que sembrar e invertir en las personas y no en las cosas, las cosas van y vienen, se pierden y se vuelven a comprar, las personas no, las personas estàn un tiempo y cuando se van no regresan, las personas somos importantes, conocernos, hablarnos, reìrnos juntos, comer en familia y pasar tiempo en paz, eso es lo realmente importante.
Quiero que mis hijos tengan buenos recuerdos, que recuerden dìas unidos, riendo y hablando, no quiero que gasten su vida en doctores, pastillas, ni que pasen las noches sentados en un sillòn pensando en el por què de las cosas, quiero a mis hijos felices y su felicidad y la mìa se construye hoy y cada dìa que estamos en esta tierra.

domingo, 21 de marzo de 2010

Hay que pedir sabidurìa cada dìa...


¡¡Ama como nunca has querido, no desprecies la amistad de tus amigos, vive los dìas con fe, amor y paz. Trabaja como si no necesitaras el dinero y baila como si nadie te viera!!

Durante años quize recordar, pasè años recordando y cuando recordè preferì volver a olvidar. Traer al consciente todo lo que mi mente habìa decidido guardar fue una arma muy poderosa, que me hiriò una y otra vez, pero cuando pude aprender a recordar todo sin el dolor en medio comencè a sanar.
Hablar horas sobre las cosas que habìan sucedido me ayudò a entender por que era como era, por què tenìa miedo a esto o a aquello, por què no me gustaba esto o aquello, me ayudò debo decir que simplemente me ayudò.
Fue muy duro, muy doloroso, por algo mi mente lo habìa almacenado, fue dificilìsimo pero fue sanador!!!!
La mente es una caja de pandora que cuando la abrimos no sabemos que vamos a encontrar, yo encontrè mi pasado, la razòn de mi presente y la esperanza para mi futuro.
Recorrì de la mano de mis àngeles este camino empedrado hasta que lograron llevarme a un campo de paz, donde lo oscuro del bosque habìa pasado y se vislumbraba un prado de flores lilas y amarillas.
Ahora observo todo con una mirada diferente, una mirada llena de esperanza, pido todos los dìas sabidurìa para mantenerme donde estoy, para no retroceder, para poder decidir y dirigir cada aspecto de mi vida, pido sabidurìa para discernir entre la realidad y la fantasìa, entre el ayer y el ahora, y trato de ubicarme todos los dìas en el aquì y el ahora, eso me da paz.

viernes, 19 de marzo de 2010

Siempre hay porque continuar

Desde hace años he querido escribir lo que siento, lo que recuerdo y còmo todo ha podido ir cambiando poco a poco. Nunca tuve la oportunidad de decidir cuando entregar mi ser a una persona amada, esa oportunidad me fue robada muy pequeña. Los niños deben sonreir, ser felices, sentir confianza pero ese no era mi caso. Yo vivìa en una casa donde todo era mentira, lo que la gente veìa no era la verdad, dentro pasaban cosas que no deberìan de pasar en ninguna casa. Me criè con mi papà, mi mamà y mis hermanos, mi papà el eterno ausente, èl sabìa todo pero nunca dijo nada, mi mamà con dos caras, por un lado emancipada por quien jurò amarla y por otro siempre logrò sacar toda la furia que sentìa, la sacò contra nosotros, mis hermanos espectadores. Mi gran pecado, nacer mujer, creo que yo era el reflejo de toda su vida, de lo que ella nunca tuvo, de lo que ella deseaba hacerle a otros, yo era lo que màs odiaba y lo que mas amaba, esa mezcla fatal fue lo que sellò mi sentencia. Vivì siempre en un teatro en el cual yo era la primera actriz, la principal y la mejor porque nunca nadie se enterò de nada, años despuès comencè a buscar ayuda, acudì a diferentes lugares especializados en atenciòn a sobrevivientes, años de terapia me ayudaron a recordar y a superar todo aquello en lo cual no querìa pensar. Familiares y amigos se convirtieron en los còmplices de un silencio que debiò haber sido un grito por justicia. Mi grito logrò surgir años despuès y convertì mi dolor en esperanza, mis recuerdos en enseñanzas del pasado, mi terror se convirtiò en fortaleza. Ahora deseo ayudar compartiendo mis experiencias pero principalmente todo lo que he aprendido en este proceso de restauraciòn, estoy convencida de que hablar, en este caso escribir, contribuye a la sanaciòn. Fe y esperanza hay en mi corazòn y este espacio pretende ser lo mismo para todos aquellos que requieran una palabra de aliento.