No me gustan los espejos, comencé a tener dos en la casa cuando mi hija mayor se convirtió en adolescente pero yo nunca me veo, antes porque cuando me asomaba sentía como si no estuviera sola, como si alguien estuviera detrás mío, luego veía al espejo a alguien que no reconocía.
¿Usted ha tenido la experiencia de creer que va a tomar un sorbo de limonada y cuando lo bebe es agua?, simplemente porque se equivocó de vaso?, la reacción es de rechazo, hasta pareciera que el agua sabe feo y no es porque no le guste, es que usted estaba esperando tomar limonada y su cerebro envía el mensaje con el recuerdo de cual es el sabor de la limonada, al percibir en la boca una cosa diferente a la que las neuronas estaban listas para probar seguramente se produce un corto circuito.
Eso me pasaba a mí, me asomaba al espejo esperando ver "X" cosa y veía otra, es terrorífico, es una sensación de total desconcierto para el cerebro, por eso dejé de verme.
Dentro de mis largos años de recuperación pasé por diferentes momentos, unos más dolorosos que otros pero todos igual de impactantes.
Una de las primeras cosas que mi doctora hizo y mis psicólogas hicieron fue dejar que todas salieran a conversar, a jugar, a conocerlas, ellas llaman a eso "puerta giratoria", es cuando todo el mundo sale aunque sea unos minutos, mis dolores de cabeza eran terribles, pues toda esa actividad mental es muy cansada. Además cada quien tenía cosas que contar y para eso mis super ángeles, como las llamo yo, ocupaban conocerlas.
Muchas veces voy a sesión pero no recuerdo nada de lo que sucedió o cómo regresé a la casa o cómo llegué al consultorio, eso es frustrante y me asusta.
Creo que todas aman los espejos, talves sólo a mi no me guste, porque talvez sólo yo no sepa nada de lo que pasa.
jueves, 30 de diciembre de 2010
martes, 28 de diciembre de 2010
El bosque... mis sombras... mi normalidad.
El bosque es mi lugar favorito, es seguro y es tranquilo, es mi refugio, mi lugar de paz, no sé dónde se ubica, no puedo darles la dirección, sé cómo entrar y cómo salir, sé que tiene un gran portón y por años tuvo un gran candado, el cual ahora está abierto y mis tres flores entran y salen, y pueden llamar a quien quiera con solo usar sus nombres.
Tienen confianza y hemos logrado tirar la llave lejos de ese enorme candado que guardaba los secretos de cada uno de los habitantes del bosque.
Árboles fornidos, ordenados cuidadosamente como un batallón listo para la batalla, como un juego de ajedrez donde la posición de cada pieza es vital según el momento.
Los árboles tienen raíces largas y fuertes, no están tan cerca como para entrelazarse entre sí, cada árbol es como una casita que guarda los tesoros de cada quien, los más activos al frente, los más pequeños rodeados, los más indiferentes atrás, no son campos fijos. Los árboles son tan túpidos que sus ramas no dejan entrar el sol por eso el suelo es húmedo y café, si te sientas te mojas, si caminas te tropiezas en las raíces salidas.
Nunca llueve, nunca hace frío, nunca hace calor, es un lugar congelado en el tiempo, todos tienen la misma ropa, los mismos años, las mismas marcas y los mismos ojos.
Cada árbol es una fortaleza, nuestra fortaleza, el bosque está congelado en el tiempo, nadie crece, nadie cambia, es una foto.
¿Quién puede ver una foto sin sentir algo?, nostalgia, risa, tristeza, todas las fotos llevan a un sentimiento y a recuerdos pero a veces recuerdas que comiste tortillas pero se te olvidó como sabían.
Mis árboles son fotos que me llevan a recordar o a sentir pero casi nunca a las dos cosas al mismo tiempo, no sé por qué es tan difícil pero el camino que lleva a mis recuerdos se perdió en alguna parte de mis sentimientos y todo se quedo dormido en el bosque.
Tienen confianza y hemos logrado tirar la llave lejos de ese enorme candado que guardaba los secretos de cada uno de los habitantes del bosque.
Árboles fornidos, ordenados cuidadosamente como un batallón listo para la batalla, como un juego de ajedrez donde la posición de cada pieza es vital según el momento.
Los árboles tienen raíces largas y fuertes, no están tan cerca como para entrelazarse entre sí, cada árbol es como una casita que guarda los tesoros de cada quien, los más activos al frente, los más pequeños rodeados, los más indiferentes atrás, no son campos fijos. Los árboles son tan túpidos que sus ramas no dejan entrar el sol por eso el suelo es húmedo y café, si te sientas te mojas, si caminas te tropiezas en las raíces salidas.
Nunca llueve, nunca hace frío, nunca hace calor, es un lugar congelado en el tiempo, todos tienen la misma ropa, los mismos años, las mismas marcas y los mismos ojos.
Cada árbol es una fortaleza, nuestra fortaleza, el bosque está congelado en el tiempo, nadie crece, nadie cambia, es una foto.
¿Quién puede ver una foto sin sentir algo?, nostalgia, risa, tristeza, todas las fotos llevan a un sentimiento y a recuerdos pero a veces recuerdas que comiste tortillas pero se te olvidó como sabían.
Mis árboles son fotos que me llevan a recordar o a sentir pero casi nunca a las dos cosas al mismo tiempo, no sé por qué es tan difícil pero el camino que lleva a mis recuerdos se perdió en alguna parte de mis sentimientos y todo se quedo dormido en el bosque.
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