Cuando uno no ha experimentado amor, confianza, lealtad durante la vida se entrega entera a la persona que dice amarte, uno entrega su mente y su corazòn entero, esta uno tan necesitado de que alguien te diga que te ves linda o que sos querida e importante que olvidas que el mundo existe y centras tu vida en esa persona. Cuando esa persona tambièn te falla y se va, cuando dice que se va por lo que eres, por todas esas consecuencias que son regalo de un pasado que nunca deseaste tener, cuando se va apesar de que has tratado de buscar ayuda para vos y para los dos, cuando aùn asì se va, el mundo se cae y el corazòn te queda hecho pedazos.
Uno siente que le arrancan las entrañas y que ya nada tiene razòn de ser, uno trata de seguir, de levantarse todos los dìas y de continuar pero tu corazòn ya no manda òrdenes al cuerpo para que este funcione.
Yo he sentido en mi carne el dolor de ser traicionada una y otra vez a lo largo de la vida, yo he estirado la mano para que me la sostenga el ùnico que no me falla.
Aunque digan que ahora no puedo hacer nada de lo que hacia porque tengo responsabilidades especiales y eso me tiene atada, aunque digan eso no es cierto. A mi nadie me tiene amarrada, a mi me transformò el Señor, yo sè que es levantarse y por fin empezar a continuar, yo sè la diferencia entre pecar y vivir en el pecado, yo sè cuando hay que pedir perdòn. Pero tambièn sè cuando hay que poner lìmites y cuando uno debe poner un alto y decir a quienes se dejan usar para mal un no rotundo a lo que te estàn diciendo, no yo no soy una mala mamà, no yo no soy una mala esposa, no yo no soy una mala persona. Hay que saber decir no. Mi corazòn hecho pedazos, remendado y con cicatrices gigantes sigue latiendo, por la obra y gracia de mi Señor.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario