Señor ayúdame a no ver, a no oír, a no sentir, convierteme en una flor a la que todos quieran tener cerca pero a la que traten con cuidado porque se le podrían romper los pétalos.
Ayúdame a tener bonitos colores y un olor que atraiga, y que la gente piense que desearía tenerme en sus casas.
Ayúdame a no pensar, a no recordar, a olvidar lo que ya recordé, a no sentirme mal, a no volver a sentir, ayúdame a creer con todas mis fuerzas que nada pasó, que todo fue mi imaginación, que yo mentí, que me imaginé todo, que lo inventé todo.
Señor ayúdame a no morirme, no me sueltes Señor, me siento en el borde de un gran precipicio y mi mano te agarra fuerte porque mi corazón lo que quiere es volar.
Señor ayúdame a no levantar los pies del suelo, a no querer sentir la libertad que daría el viento en mi cara, a no querer moverme de tu lado.
No me abandones Señor, no pierdas la paciencia conmigo, no te aburras de mi, no me dejes sola, Señor no quiero morirme, no quiero vivir sin estar viva.
Señor ayúdame a no sentir todo esto que siento, que me revuelve por dentro, que no me deja dormir, ni comer, ni descansar, ayúdame Señor, ten misericordia de mi, no me sueltes Señor, sólo te pido que no me sueltes.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario